Vivir en familia

Vivir en familia es en ocasiones un arte de supervivencia no es un camino fácil pero seguro que podemos desarrollar nuestra inteligencia emocional. Según Daniel Goleman: “la inteligencia emocional es la capacidad de reconocer nuestros propios sentimientos y los ajenos, de motivarnos y de manejar bien las emociones en nosotros mismos y en nuestras relaciones”. Las emociones están presentes en todos los aspectos de nuestra vida. Vivir en familia se forjan nuestras primeras emociones tanto positivas como negativas que, sin darnos cuenta, dejan una huella imborrable.

Vivir en familia. La realidad es que no podemos elegir, nos guste o no, la familia en la que nacemos. Pero si podemos elegir cómo queremos que sea nuestra relación con ellos. Podemos optar por tener una relación agradable y cordial o podemos focalizar nuestra frustración en ellos. Sin embargo, en ocasiones, aunque optemos por tener una buena relación es posible que el sentimiento no sea mutuo. Aun así, todos tenemos la capacidad de poder desarrollar habilidades que nos permitan tratar con aquellos familiares que nos estresan, nos irritan y en definitiva que no nos gustan.

Vivir en familia, las discusiones y los conflictos en nuestras reuniones familiares pueden hacer sea un suplicio. En nuestra desesperación de que las horas o los días pasen rápido. Miramos cual si pudiéramos hipnotizar el reloj o el calendario con el único propósito de pasar cuanto antes este sufrimiento. Qué alivio poder volver a nuestro día a día y que una amnesia repentina se encargue de poner distancias y no tengamos que volver a pensar en ellos en una buena temporada. Quizás haya llegado el momento de replantearnos estas situaciones y utilizar el resto del año para como seres inteligentes que somos poder aprender a gestionar nuestras emociones y no claudicar ante los chantajes emocionales y familiares tóxicos que perturban nuestra estabilidad emocional. Aprender por ejemplo estrategias asertivas que pongan en jaque a estas personas. Vivir en un entorno de afectos positivos donde el respeto sea indispensable y la comunicación activa y abierta es lo ideal para cualquier persona. Esto es un valor que debe practicarse a través del ejemplo y la imitación en el entorno con más influencia que existe, la familia. Vivir en familia es en ocasiones un arte de supervivencia. No es un camino fácil pero seguro que podemos desarrollar nuestra inteligencia emocional para conocernos mejor y poder convivir saludablemente.

por Montse Cestelo

info@montsecestelo.com

montsecestelo.com