Sueños vs objetivos

MARCA TU OBJETIVO

David me dice siempre que nos vemos, que su mayor deseo es ser bombero; “uff, me veo en el camión con la sirena encendida, ayudando en ese accidente de tráfico o apagando un fuego…”.

Observo como pasa el tiempo y estoy segura que, si no trasforma ese sueño en un objetivo a conseguir, seguiremos viéndonos y me seguirá contando una y otra vez lo mismo. ¿Pero cómo puede mi gran amigo aprovechar toda la energía que proyecta ese sueño? ¿Qué es lo primero que tendrá que hacer? Es necesario y fundamental que determine si ser bombero, es el objetivo que quiere alcanzar. Parece evidente pero esta pregunta es esencial. En más de una ocasión pretendemos algo, pero no nos comprometemos lo suficiente para empezar a trabajar por ello. Por eso es muy importante reflexionar primero sobre esto. Por mucho que David cierre los ojos y se vea subido en ese camión, no conseguirá ningún cambio sino pasa a la acción, sino se compromete consigo mismo a que ese sea su objetivo.

Otras preguntas básicas para valorar si el objetivo plantado es el adecuado son:

  • ¿Disponemos de los recursos necesarios, soy consciente de los recursos que necesitaría para conseguir mi objetivo?
  • ¿Es este objetivo realista para mí?
  • Es alcanzable ¿Existe la posibilidad de que pueda lograrlo?
  • ¿Qué me hace pensar que es imposible?
  • ¿Alguien más lo ha conseguido?
  • Si es así ¿Qué me impide no conseguirlo?

No debemos pasar por alto que, todo objetivo debe ser perfectamente medible. Debemos marcarnos los parámetros necesarios para saber que estamos yendo por el buen camino y que definitivamente, cuando así sea, lo habremos conseguido.

Para David conseguir un puesto de bombero pasa por aprobar primero unas oposiciones y antes conseguir unos mínimos en unas pruebas de esfuerzo.

Ya sabemos de dónde partimos y adonde queremos llegar. Nos hemos comprometido y asegurado de cuál es el objetivo a conseguir. Es importante tener en cuenta que al trabajar por objetivos, lo veamos desde la perspectiva del esfuerzo, la motivación y el trabajo. No podemos chascar los dedos y ya está. Si eso es lo que deseamos no vamos bien, sobre todo, porque los objetivos que nos planteemos tienen que ser algo controlables por nosotros, muy claros y específicos, medibles, alcanzables y realistas.

En este camino, las dificultades se unirán en más de una ocasión a nuestro viaje. Por eso en nuestro plan, hay que desarrollar estrategias para poder resolverlas;

  • Ver cuáles son nuestras FORTALEZAS,
  • ¿Qué capacidades tenemos?
  • ¿Cómo nos pueden ayudar en nuestro objetivo?
  • ¿Qué cosas se nos dan bien?… y utilizarlas a nuestro favor.

Del mismo modo, tendremos que descubrir nuestras DEBILIDADES;

  • ¿Qué limitaciones nos pueden impedir llegar a nuestro objetivo?
  • ¿Qué nos bloquea para tomar acciones correctoras y adaptarlas a nuestro plan?.

Cuando la DESMOTIVACIÓN llame a nuestra puerta preguntémonos:

  • ¿Cómo será nuestra vida después de lograr esta meta?
  • ¿Qué mejorará?
  • ¿Qué cambiará?

Cada paso hacia adelante merece nuestro reconocimiento. Así que no los subestimemos por pequeños que sean y recordemos diariamente el porqué de nuestro objetivo.

  • Busquemos apoyo, especialmente de quienes hayan logrado lo que estamos deseando.
  • Actuemos como si no hubiéramos perdido el impulso inicial.
  • Imaginemos el logro de nuestro objetivo utilizando todos nuestros sentidos.
  • Descansemos y despejemos la mente de vez en cuando.

Y sobre todo creamos en nuestras propias posibilidades.

Estoy convencida que, si David decide comprometerse consigo mismo, establece sus objetivos, y traza un buen plan de acción, donde prevea dificultades, desarrolle estrategias para minimizarlas y se plantee un tiempo de realización, conseguirá su objetivo final.

¿Y tú sabes ya cuál es tu objetivo? ¿CONECTAMOS?